Heroína (importada)
Especialidades de importación
Entre finales del siglo XIX y principios del XX la casa alemana Bayer lanzó al mercado farmacéutico simultáneamente dos nuevos productos: la aspirina y la heroína. De hecho, las mejoras en la higiene y sanidad por una parte y el drenaje masivo de tierras pantanosas por otra propiciaron que remitieran notablemente enfermedades como el cólera, la malaria y la disentería, y determinaron que poco a poco se fuera imponiendo el ácido acetilsalicílico como un fármaco alternativo a los opiáceos para el alivio de dolores moderados.
La “HEROIN-HYDROCHLORIDE” estaba recomendada para combatir la tos, por eso constituía uno de los ingredientes esenciales (junto con el extracto de belladona) de las Fraser’s Tablets que se fabricaban en Estados Unidos y venían especialmente indicadas contra el asma.
La “Glyco-Heroin”, fabricada por la Martin H. Smith Co. (Nueva York), presentaba la novedad de combinar la heroína con glicerina (más azúcar y algunas especias) para hacer el sabor amargo del opiáceo más tolerable para el consumo oral. La Revista Médica Internacional la recomendaba como analgésico, especialmente indicado para las “toses, bronquitis, tisis, asma, laringitis, neumonía y tos ferina” (1902).