Ir al contenido (pulsa Enter)

El régimen de Franco (II)

El desarrollismo (1966-1975)

El período de paz farmacrática se vio bruscamente interrumpido cuando, mediada la década de los 60, irrumpió con fuerza en la escena internacional la psiquedelia. Integrado por jóvenes que rechazaban las obligaciones impuestas por el establishment, el movimiento psiquedélico se oponía al convencionalismo, a la hipocresía y a la moral puritana, e invitaba a desligarse de la lucha por el poder, la riqueza y el status social; en definitiva, de la carrera hacia el éxito, mientras proponía una nueva actitud y una nueva sensibilidad, basadas en la sabiduría interior y la plenitud de los sentidos, es decir, en el conocimiento y enriquecimiento del mundo interior. La psiquedelia, finalmente, denunciaba el envenenamiento sistemático de la población con “drogas legales” (alcohol, anfetaminas, barbitúricos…), mientras proponía en su lugar otras sustancias, de efectos visionarios, cuyos vehículos botánicos venían siendo utilizados ritualmente, desde tiempos inmemoriales, por pueblos todavía no contaminados por misiones fundamentalistas. En este sentido, la extensión del consumo experimental de psiquedélicos —especialmente marihuana y LSD— y la tribalización de la juventud determinaría que el consumo de drogas quedara vinculado definitivamente a subculturas juveniles (beatniks, hippies, etcétera).

El fenómeno del turismo masivo influyó decisivamente para que estos cambios —pese a la dictadura de Franco— también llegaran al Estado español. En consecuencia, se desató la histeria antipsiquedélica, especialmente intensa durante el bienio 1969-70, y, aunque algunos medios insistían en que el uso de drogas todavía no representaba un “problema grave” en España, las autoridades gubernativas reaccionaron con la creación de la Brigada Especial de Estupefacientes (abril de 1967), el sometimiento de la LSD, mescalina y psilocibina al régimen de control de estupefacientes (agosto de 1967), la actualización de la antigua Ley de Vagos y Maleantes mediante la promulgación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social (agosto de 1970) y, finalmente, una nueva reforma del Código penal (1971).

Portada de la revista «Life», en 1966El abismo de la drogaLa marihuana, que torna intrépidos a los cobardesLa CIA y la Droga

El tema cobró nuevos atractivos para la prensa, que sustituyó el antiguo genérico “paraísos artificiales” por otro mucho más funcional: “LA DROGA”. Por una parte, algunos iconos juveniles empezaron a ser relacionados con su uso y en los medios de comunicación saltaron los primeros casos escandalosos de dopaje entre deportistas de élite; por otra, se promovieron nuevos estereotipos, como el del politoxicómano y la denominada “teoría de la escalada”. Si bien, la prensa también comenzó a reflejar otros puntos de vista menos convencionales: argumentos en favor de la legalización de la marihuana, críticas a la criminalización de los drogadictos, diagnósticos de toxicomanía como enfermedad, censuras ante la escasez y deficiencia de recursos asistenciales, etcétera.

Con todo, dentro de este período se registró una incipiente y oportunista reaparición de la heroína, cuyo consumo se vincularía a elementos provenientes de la psiquedelia y la contracultura, pero que no sería instrumentalizado hasta finales de la década de los 70.

Recopilación de titulares

Del al
FechaNoticia (autor)