Ir al contenido (pulsa Enter)

Textos antiprohibicionistas

Cuatro muertes por… ¿heroína?

Foto de PROLEGA

Colectivo ciudadano por una política sobre drogas justa y eficaz

De nuevo nos desayunamos con una tragedia relacionada con el mundo de las drogas.

PROLEGA
PROLEGA

El pasado primer fin de semana de octubre, fallecían cuatro personas en Pamplona, por presunta sobredosis de heroína y otras drogas. Rápidamente las autoridades se han apresurado a enviar al Instituto Nacional de toxicología, muestras de la autopsia para identificar una posible partida defectuosa de drogas (ya sea por el grado de pureza o por lo tóxico de alguno de los adulterantes), todo esto, obviamente, cuando las cuatro personas ya habían fallecido. Como siempre, después de la tragedia.

La situación actual de prohibición de algunas drogas hace que sea prácticamente nula la posibilidad de acceso a información veraz y objetiva, tanto en lo relacionado con las sustancias ilícitas en sí (procedencia, composición, pureza, contraindicaciones… o sea, un prospecto), como en los parámetros a seguir mínimamente para su correcta administración, esto es, el fomento de un consumo responsable, reduciendo los riesgos derivados del uso de estas sustancias.

Casos como el de Pamplona o como el de hace unos meses en Málaga, con la muerte de varios usuarios de drogas, se seguirán repitiendo mientras no se ataje el problema de una forma decidida y de fondo, dejando a un lado la hipocresía y oscurantismo que rodea el trato que se le da a los problemas derivados del uso de estupefacientes.

Se está experimentando un espectacular aumento del consumo en los últimos años, con la aparición de nuevas sustancias, nuevas pautas de consumo (asociadas sobre todo al ocio joven), más tiempo de ocio y más posibilidades económicas. Desde PROLEGA, asistimos estupefactos a hechos como la muerte de un usuario de sustancias, en la cárcel, (desde luego demuestra la “efectividad” de las actuales normativas prohibitivas sobre drogas), y lo peor de todo es que apreciamos como las cómodas “altas esferas” que diseñan estas políticas tienen la desfachatez no solo de no dimitir y asumir que su sistema no funciona, sino que intentan vender a la opinión pública que se está haciendo algo realmente en el asunto. Como decía antes, urgen soluciones reales, que vayan al fondo de los problemas y no se limiten a maquillar a corto plazo las difíciles situaciones que rodean al mundo de las drogas.

Siendo la despenalización de las drogas ilegales una lucha a la que le queda mucho camino por recorrer, y mientras el libre uso de nuestro propio cuerpo lo legisle la actual normativa prohibitiva, no queda más campo de acción que las “políticas de reducción de daños”, medidas que afortunadamente ya contemplan y asumen que un importante sector de población consume drogas que están fuera del control sanitario, intentando remediar los posibles riesgos que se den. En este sentido nos parecen muy positivas las experiencias que a lo largo de este año han tenido lugar en ciudades vascas y navarras, con la instalación de mesas informativas y de análisis de drogas, organizadas por colectivos sensibilizados con esta problemática.

Sólo con una mayor implicación, mayor apoyo de las instituciones, más dosis de pragmáticos y menos “sobredosis” de sensacionalismo y rancia moralidad, conseguiremos una mayor concienciación de los riesgos del consumo de drogas, por ahora ilícitas, y quizá consigamos que el análisis de las sustancias se realice por el propio usuario/a antes de su consumo, y no tras su muerte por un consumo de una sustancia comprada en el mercado negro sin garantías sanitarias.

PROLEGA, en Diario de Noticias</em> y <em>Diario de Navarra, .