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Textos antiprohibicionistas

La niebla y la doncella

Una organización de narcotraficantes no es más que una pandilla que se concierta para asumir como fin supremo el burdo pasatiempo de juntar dinero. En ese sentido, y si no fuera porque suele coincidir que a más ganancia, menos contemplaciones, no se diferencia mucho de un banco, una bolsa de valores o cualquier otra forma tolerada de articular el infatigable cálculo egoísta. Está el aspecto de la ilegalidad, y de lo nocivas que son las sustancias con que comercian, pero ni son los únicos que se lucran con sustancias nocivas, ni su prohibición deja de resultar contingente. Hay países donde la venta de muchas drogas no es delito, y no falta gente decente que sostiene que penalizarlas es lo que más favorece su circulación y su capacidad para destruir y corromper a las personas.

Lorenzo Silva, en La niebla y la doncella, Barcelona, Destino, , p. 343.